Ambiguedades

- ¿Vos creés que todo es ambiguo?

- Sí, creo que todo es un poco ambiguo, o que al menos depende de un contexto.
Analizar algo aislado del resto de las cosas lo torna ambiguo, y como son tantas cosas a tener en cuenta... qué sé yo, no es lo mismo que yo te diga algo a vos, o que se lo diga a la cajera del supermercado. Porque en nuestro contexto va a significar otra cosa, y sin embargo estaría diciendo lo mismo.
Y aún así, por sí solo, eso que diga también puede sonar ambiguo.
¿Querés probarlo?
Te extraño.

- No veo la ambiguedad en esa frase. Pero con respecto a lo anterior, sí, creo que tenés razón.

- ¿No es ambiguo que te extraño?
¿Qué extraño de vos? ¿Extraño verte, extraño darte un beso, extraño una conversación agradable? ¿Extraño poder saber que cuento mínimamente con vos para sentirme bien y que me alegres el día? ¿Extraño que te rías y mires para abajo como con vergüenza, por más que ya nos conocemos? ¿Extraño simplemente tenerte cerca... y que me hagas bien? ¿Extraño nuestras charlas filosóficas? ¿Extraño recordar por qué me parece que sos una chica especial? Mierda que puede ser ambiguo que te extraño...
Y si te lo digo, arreglate para interpretarlo.

- Es muy lindo todo lo que me decís. ¿Puedo no buscarle interpretación y quedarme solamente con lo que me decís?, me agarraste medio en el aire.

- Vos empezaste a volar, yo te seguí un poco nomas.

- Con el cuerpo no se puede... pero con la mente... vaya si se puede.

- Obvio, es lo más lindo... y que el resto te sorprenda.

- Es que si me extrañás realmente, no me importa mucho por qué.
Aunque si me extrañás realmente, tampoco creo que sea por una sola razón.
Creo que yo extraño una conversación agradable, y que vos extrañás que me ría y mire para abajo como con vergüenza.

- Y mirá si será ambiguo, que quizás después de una conversación agradable, quizás, mañana extrañes alguna otra cosa más, y el te extraño de hoy no signifique lo mismo que el te extraño de después de la charla.

- Me cuesta. Me cuesta ver la ambiguedad en todo.
Los sentimientos no son ambiguos para mí.
Yo no extraño diferente. Extraño más o menos, extraño una cosa o extraño otra. Pero el sentimiento es el mismo. No sé como explicarte...
Yo creo en la ambiguedad. Las generalizaciones me resultan mediocres, de hecho.
Pero cuando lo llevo a mi vida, me cuesta mucho ver la ambiguedad, "la excepción a la regla".
Que cagada... porque por culpa de eso me pierdo de un montón de cosas me doy cuenta.
Tengo un montón de teorías existenciales que suenan bárbaro teóricamente. Pero no puedo salirme de ellas y es una mierda.

- A mí también me cuesta, a tal punto que odio los grises. Es blanco o negro, y si no es ninguno intento definirlo de alguna forma, me molesta dejarlo ambiguo. Está bien, o está mal. Me lo permito, o no me lo permito. El "me dejo llevar, después me arreglo con las consecuencias" no me sale tan seguido.

- Me encanta que hables en mi mismo idioma. A mí tampoco, ¡Qué mierda! Y si intento hacerlo, me agarra de repente mi YoControlador que me pide a gritos un cable a tierra.
Estoy usando mucho la palabra mierda, no suena bien.

- Te voy a contar una boludez que viene al caso:
Hace no tanto, le contaba a mi psicóloga que había conocido a una chica que me parecía aburrida, pero que me sacaba porque me hacía mil preguntas cual cuestionario de revista Cosmopólitan: "¿Te gusta el café o el té?", "¿Te gusta el chocolate blanco o negro?", "¿Preferís el frío o el calor?". ¡Ayyyyyyyyyyy no podía aguantar ese tipo de conversaciones por horas! Es más, le dije como veinte veces que odiaba que me pregunte esas cosas, usando muchas veces el ejemplo de "¿Cuál es tu color favorito?". Ahí mi psicóloga me preguntó "¿Y cuál es tu color favorito?". Cuestión que lo que me molestaba no eran las preguntas simples, sino no tener respuesta a ellas. Soy tan versátil, que quizás hoy me gusta el rojo, mañana el blanco... depende el contexto, mi ánimo, cualquier cosa.
Y creo que todos somos un poco asi, ¿No?
Y siento que quiero tirar todo a la mierda y que no me importe nada y después arreglarlo si rompí algo.
Realmente llega un punto que la ambiguedad te puede molestar. El hecho de no poder definirte y de necesitar "etiquetar" las cosas, incluso con las nimiedades, y no pensar que no te interesa, y que despues te fijás...
Bueno basta, te toca a vos seguir diciendo mierda ahora.

- Mierda, no te entendí el punto. Mi color preferido es el rojo, y sea cual sea la situación en la que me encuentre, va a seguir siéndolo. No puedo sobrevivir sin café: me tomo, por lo menos, dos tazas por día, promedio tres, y a veces cuatro. El chocolate blanco me parece demasiado dulce y prefiero el frío. Y la seguridad con la que te digo todo eso es lo que me condena.

- Voy a que es jodido tener diferentes ideas conviviendo en tu cabeza: disonancia cognitiva, LO ODIO. Odio saber que algunas cosas pueden ser copadas, pero que no vayan con mi idea de lo que es moralmente correcto; odio saber que dejarme llevar con algunas cosas me puede hacer bien, pero no me lo permito; odio permitirme descubrir algo que sé que puede ser muy bueno, sabiendo que tengo un preconcepto que lo tira abajo.
Yo también prefiero el café, aunque me gusta más el chocolate blanco y prefiero el frío.

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